Acción Social en Biodanza

Yo les ofrezco, de todo corazón, experimentar, lanzarse a un trabajo consigo mismos, al movimiento. Poner ritmo dentro de ustedes. Poner armonía dentro de ustedes. Asumir el amor que hay en ustedes. Luego, de ustedes mismos va a nacer el impulso de transformación social. Yo no creo en un revolucionario rígido, incapaz de jugar con los niños.

Rolando Toro Araneda

La Acción Social en Biodanza puede entenderse como la dimensión sociológica de este sistema de desarrollo humano, y que surge a partir del desarrollo de la Inteligencia Afectiva, a través de su práctica. Esto puede entenderse de la siguiente manera: el proyecto existencial que propone la Biodanza apunta al individuo «en» el grupo, y se desarrolla a partir de la vivencia integradora, más que de la conciencia. El factor organizador y propulsor del cambio en este proceso es la afectividad, que desencadena las funciones reguladoras y armonizadoras a nivel límbico-hipotalámico en el cerebro. De esta forma se despierta una nueva sensibilidad ante lo que (y quienes) nos rodean, lo que redunda en modificaciones en nuestros estilos de vida, más allá de cambios parciales de conducta o de ciertas respuestas adaptativas. En este «danzar la propia existencia» se van sustituyendo esquemas de estrés por esquemas de armonía y relaciones tóxicas por relaciones saludables. Es justamente allí, en nuestro esquema social agonístico, donde Rolando Toro identifica el nudo de nuestra problemática social, y propone que la activación de los núcleos innatos de vinculación (biológicos, instintivos y emocionales) posibilitarían una modificación social en profundidad.

La transformación social vista desde Biodanza, entonces, comprende por una parte la activación hipotalámica de las vivencias de contacto y afectividad y, por otra, la deconstrucción de los tabúes sociales, sean estos políticos, religiosos, sexuales, etc.

La Biodanza, tal como la plantea su creador, es un sistema de cambio social centrado en la comunidad y no en el cliente-individuo, en tanto todos los conflictos personales derivan de situaciones histórico-sociales. Desde esa perspectiva lo que interesa, más que la reparentalización, es la transmutación de valores, en el sentido que existe un imperativo ético de sustituir valores anti-vida por valores a favor de la vida. En consecuencia la Biodanza rechaza la guerra, la discriminación social, económica o racial, la violación de los derechos humanos, la explotación capitalista y la violencia institucionalizada, proponiendo una política de trasgresión de los valores anti-vida, sean estos institucionalizados o no, poniendo especial énfasis en la protección de los sectores más vulnerables: l@s niñ@s y l@s ancian@s.

La Inteligencia Afectiva es un concepto acuñado por Rolando Toro para referirse a «la inteligencia puesta al servicio del amor, de la felicidad y de la alegría de vivir». De acuerdo a esta visión, la conducta ética en las personas es consecuencia del desarrollo de la inteligencia afectiva.